Trasformate a través de tu lenguaje

Ayer durante una conversación con amigas surgió un tema bastante interesante; como afecta a nuestra vida, a nuestras emociones, a nuestros pensamientos y a nuestras circunstancias el lenguaje que utilizamos para expresar lo que queremos.

De forma generalizada, un gran porcentaje de nosotros usamos de forma automática palabras negativas en nuestras frases. Sin darnos cuentas, estamos emitiendo al cerebro un mensaje, el cual él absorbe y acepta como valido. Si supiéramos la gran repercusión negativa que esto supone para nuestra vida, estoy convencida de que lo cuidaríamos mucho más.

Soy de las que piensa que la mejor forma de entender algo es con un ejemplo, así que veamos una frase formulada de manera negativa:

‘ Necesito cambiar de trabajo, necesito encontrar otro sea como sea’

¿Que creéis que ocurrirá cuando nos lanzamos este mensaje todos y cada uno de los días que nos levantamos para ir a ese trabajo? Efectivamente!!!! No solo no encontraré otro trabajo, sino que además empezaré a tener otro tipo de problemas en el que ya tengo, y en algunos casos hasta llegaré a caer en una depresión…

Expongamos la frase ahora utilizando otro lenguaje:

‘Quiero cambiar de trabajo, buscaré otro y mientras tanto agradezco la oportunidad de estar aquí’

¿No existe una diferencia abismal? ¿Con cuál te sientes mejor? ¿Piensas que la primera te lanza a conseguirlo o la segunda? Las respuestas son bastante claras… Fíjate bien, no hemos cambiado el echo en sí mismo, solo la manera de enfocarnos hacia él.

Para empezar, cuidado con la palabra ‘Necesito’; realmente necesitamos cuatro cosas básicas para vivir y las tenemos en la propia naturaleza… Otra cosa es lo que yo quiero, lo que deseo, lo que me gustaría alcanzar. Si mis mensajes van todo el tiempo al NECESITO, esto me genera una sensación de ansiedad puesto que lo necesito YA para poder ser feliz, y al no poder obtenerlo me frustro y caigo en la trampa. Cada día me levantaré con la sensación de frustración y de necesidad y seguiré formulando frases destructivas que, difícilmente, me ayudan a salir de la situación.

Por el contrario si digo, VOY A, DESEO QUE, QUIERO, o ME GUSTARÍA,  mi mente inmediatamente va a empezar a buscar los diversos caminos por los que puedo llegar hasta allí. Ya no me importa el tiempo… ya no necesito que sea ya, porque sé que voy dando los pasos para conseguirlo. Ahora me centro en la solución y no el problema, y desde ahí se vive en libertad.

Como este ejemplo podríamos poner un millón pero creo que se puede captar el mensaje ;P

Un abrazo muy grande a todos, y a vigilar nuestro lenguaje; tiene un gran poder!!

Por supuesto si tenéis alguna aportación nos encantaría que la compartierais con nosotros. Hasta pronto!

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